Han creado roles que hace cinco años no existían: Gerente de Transformación Digital, Director de Innovación Digital, Jefe de Transformación. El cargo está ahí, el presupuesto también, pero algo fundamental falta.
La pregunta incómoda
Cuando pregunto: "¿Cuánto valor esperan recaudar con esta solución?", la respuesta más común es el silencio. No es que no quieran responder; simplemente no lo saben. Y aquí está la paradoja: esta aparente desventaja es, en realidad, la mayor oportunidad.
El error de los KPIs artificiales
Muchas organizaciones están cayendo en la trampa de crear métricas para justificar la transformación:
Datos que no reflejan la realidad operativa
KPIs construidos para mostrar progreso, no para medir impacto real.
Reportes que satisfacen a los ejecutivos, pero no mejoran los procesos.
Esta aproximación convierte la transformación digital en un ejercicio de marketing interno, no en una herramienta de crecimiento.
La metodología que falta
El verdadero valor no está en adoptar la última tecnología, sino en entender profundamente dónde puede generar impacto real. Esto requiere:
1. Diagnóstico interno profundo: Antes de hablar de soluciones, necesitamos mapear los procesos actuales, identificar los puntos de fricción reales y entender qué problemas verdaderamente afectan la productividad y rentabilidad.
2. Identificación de valor por área: Cada departamento tiene necesidades específicas. La tecnología que transforma el área comercial puede ser irrelevante para operaciones. El análisis debe ser granular y específico.
3. Medición de impacto real: En lugar de crear KPIs artificiales, debemos identificar métricas que ya existen en la organización y ver cómo la tecnología puede mejorarlas: tiempo de respuesta al cliente, reducción de errores, aumento en ventas, optimización de costos.
La ventaja oculta
Que las empresas no sepan exactamente qué valor buscan no es un problema; es una oportunidad. Significa que están abiertas a descubrir potenciales que ni siquiera habían considerado.
Cuando trabajamos con una metodología clara para encontrar ese valor oculto, los resultados superan las expectativas iniciales porque estamos resolviendo problemas reales, no implementando tecnología por implementar.
El cambio de enfoque
La transformación digital exitosa no comienza preguntando "¿qué tecnología necesitamos?", sino "¿qué problemas tenemos que resolver?" y "¿dónde está el mayor potencial de mejora?".
Solo cuando entendemos esto desde el interior de la organización, la tecnología se convierte en una herramienta poderosa de transformación, no en un gasto justificado con métricas artificiales.
Reflexión final
Los equipos de transformación digital más exitosos no son los que adoptan la tecnología más avanzada, sino los que mejor entienden su organización y saben exactamente dónde aplicar cada herramienta para generar valor real y medible.
La próxima vez que evalúes una iniciativa de transformación digital, pregúntate: ¿estamos resolviendo un problema real o estamos creando métricas para justificar una solución?
¿Qué opinas sobre esta aproximación? ¿Has observado esta desconexión entre adopción tecnológica y generación de valor en tu organización?

