Hola,
Hay una escena que se repite. Le explicas a una herramienta de IA cómo trabajas, qué tienes entre manos y qué te importa. Te responde bien durante semanas. Luego pruebas otra, o la que usabas cambia sus funciones, y te toca volver a empezar desde el principio.
Durante mucho tiempo lo tomé como algo normal. Hasta que me di cuenta de que el problema no era la herramienta. Era dónde guardaba yo el contexto.

Tu contexto, en un solo documento
Hace un tiempo empecé a llevar un documento sobre mi trabajo. No es una biografía ni una lista de pendientes. Es un archivo vivo donde voy anotando qué hago, cómo lo hago, qué procesos repito cada semana, qué documentos y desarrollos tengo y en qué estoy avanzando. Cuando aprendo algo útil en una conversación, lo paso al documento.
El primer efecto fue práctico. Cuando le pido ayuda a la IA, ya no empiezo explicando quién soy. Si le pido un borrador, sabe con quién trabajo y qué tono uso. Si le pido revisar un proceso, parte de cómo funciona hoy, no de una suposición. Las respuestas se volvieron más precisas, y dejé de corregir tanto.
El segundo efecto fue más profundo. Empecé a notar que mis propias preguntas cambiaban. Al tener todo ordenado, veía con más claridad qué tareas se repetían, qué documentos me faltaban y qué procesos podían ser más simples. El documento no solo le sirve a la IA. También me obliga a pensar mi trabajo por escrito.
Lo que guardo y lo que no
En el documento caben los procesos, las plantillas, los proyectos activos, los desarrollos que tengo, mis preferencias de formato y el lenguaje que uso con mis equipos. Eso le da a la IA el contexto para trabajar como trabajo yo.
Lo que no entra son los datos de clientes, las cifras financieras detalladas, las contraseñas y cualquier información personal sensible. El contexto debe servir para mejorar la colaboración, no para acumular información que no necesitas. Esta regla es la que más cuidado requiere, y conviene decidirla antes de empezar, no después.

Cambia de herramienta sin empezar de cero
Por qué el documento tiene que ser tuyo
Las herramientas de IA cambian cada pocos meses. Algunas mejoran, otras cambian sus precios o sus funciones, y de vez en cuando aparece una nueva que promete más. Si todo tu contexto vive dentro de una sola, cada cambio te cuesta semanas de adaptación.
Un documento propio funciona como punto de partida. Si pruebas otra herramienta, la llevas al inicio de la conversación y la nueva ya sabe lo esencial. No es magia, es ahorro de tiempo y de frustración. Y el documento sigue siendo tuyo aunque cambies de proveedor.
Cómo empezar sin complicarte
No necesitas una aplicación nueva ni saber programar. Puede ser un archivo de texto, un documento en la nube o una carpeta con notas. Yo empecé con tres secciones: quién soy y qué hago, cómo prefiero que me respondan y un proceso que repito cada semana. Las demás las fui agregando cuando me hicieron falta.
Un consejo práctico: escribe las frases en primera persona y de forma concreta. “Reviso los movimientos contables cada viernes y marco lo que no cuadra” le sirve más a la IA que “soy organizado con las finanzas”.

Un punto de partida para cada conversación
Mantenerlo vivo
El documento envejece. Lo que era cierto hace tres meses puede haber cambiado. Por eso lo reviso cuando termino un proyecto o cuando descubro que una instrucción ya no me sirve. No es una tarea diaria, pero tampoco se puede olvidar. Un documento desactualizado confunde más de lo que ayuda.
Para esta semana
Haz algo pequeño. Escribe en un documento tres cosas que haces cada semana, cómo prefieres que la IA te responda y un proyecto que tengas abierto. La próxima vez que le pidas algo importante, pega ese texto al inicio de la conversación. Compara el resultado con lo que obtenías antes. En dos o tres intentos vas a notar la diferencia.
Y dime algo: ¿cuánto contexto tienes guardado hoy en las herramientas que usas, y cuánto de ese contexto podrías llevar a otra?
Nos leemos por ahí.
Un abrazo,
Javier | AVANZA-IA
PD: Si ya tienes un documento así, respóndeme con la sección que más te ha servido. Me interesa saber cómo lo organizas.

