Hola,

¿Te ha pasado que le pides lo mismo a la IA dos días seguidos y recibes respuestas completamente distintas? Un día sale un párrafo, al siguiente una lista interminable, y al otro algo que no sirve para nada. Lo primero que uno piensa es que la herramienta está fallando.

Casi siempre no es la herramienta. Es que nunca le dijiste con claridad qué esperabas.

En mi trabajo diario uso la IA para tres cosas: responder correos, revisar movimientos contables y avanzar en proyectos. Son tareas muy distintas, con resultados muy distintos. Durante mucho tiempo pedía en el mismo tono y esperaba que la IA entendiera el resto. A veces acertaba y otras veces me obligaba a rehacer el trabajo.

Lo que cambió las cosas fue fijar tres ajustes para cada tipo de pedido. No necesitas saber programar para hacerlo, solo necesitas pensar un poco antes de escribir.

Primer ajuste: define el formato de salida.

Dile a la IA qué secciones quieres, en qué orden y cuándo omitir alguna. Sin esa indicación, decide el formato por su cuenta, y eso explica por qué un día recibes un resumen ordenado y al siguiente una avalancha de viñetas.

Por ejemplo, cuando le pido un borrador de respuesta a un correo, quiero un saludo breve, la respuesta en dos o tres párrafos y ningún compromiso nuevo que yo no haya aprobado antes. Si el correo no requiere respuesta, prefiero que me lo diga y no que invente una.

Cuando le pido revisar movimientos contables, el formato es otro: una tabla con lo que no cuadra, el monto involucrado y la acción sugerida. Si no hay diferencias, quiero que lo diga en una línea. Así no tengo que buscar el mensaje importante entre párrafos.

En proyectos, el formato es un resumen de avance con tres bloques: lo hecho, lo pendiente y lo que necesita una decisión mía. Cuando esa última parte aparece al inicio, la conversación avanza mucho más rápido.

Segundo ajuste: define cuándo se activa cada formato.

Este punto parece obvio, pero es el que más me costó. Cuando le pido “resume este correo”, quiero un resumen en el chat, y nada más. Cuando le pido “prepara la respuesta”, quiero un borrador listo para revisar. Durante semanas mezclé las dos cosas y recibía borradores cuando solo quería entender el correo, o resúmenes cuando necesitaba escribir.

Lo que me sirvió fue escribir, para cada formato, una línea que dice cuándo se usa y cuál es el pedido más parecido que no le corresponde. Algo así: “Resumen: solo cuando pido entender un texto. No redactes respuestas en ese caso.” Con esa frase la IA dejó de confundirse, y yo dejé de corregir.

Tercer ajuste: guarda un buen resultado como ejemplo.

Cuando una respuesta me quedó bien, la guardé junto con el pedido que la originó y una nota breve de por qué funcionó. Por ejemplo: “Tono cordial, respuesta concreta, sin prometer plazos que no tengo.” La siguiente vez que pido algo parecido, pego ese ejemplo antes de la instrucción.

Con eso la IA entiende qué significa “bueno” para mí. Ya no tengo que describir cada vez el tono, la longitud o el nivel de detalle. Y, lo más útil, el resultado deja de depender de la suerte del día.

Lo que no funciona

Hay tres errores que he cometido y que conviene evitar. El primero es pedir un formato demasiado largo, con diez secciones: la IA se confunde y el resultado queda rígido. Mejor tres o cuatro secciones bien definidas.

El segundo es guardar ejemplos sin actualizarlos. Si un formato cambia, el ejemplo viejo confunde más de lo que ayuda. Revísalo cada cierto tiempo.

El tercero es no revisar el resultado antes de usarlo. Un buen formato reduce errores, pero no elimina la necesidad de tu criterio, sobre todo en temas de dinero, clientes o decisiones.

Cómo empezar esta semana

No necesitas organizar todo de una vez. Elige el pedido que más repites. Escribe el formato de salida en tres o cuatro líneas, aclara cuándo se usa y guarda la primera respuesta que te guste. Después compara con lo que obtenías antes. En dos o tres intentos vas a notar la diferencia.

Si quieres ir un paso más allá, haz lo mismo con tus proyectos. Un formato para cada tipo de conversación convierte la IA en una herramienta predecible, y la predictibilidad es lo que permite confiar en ella.

Nos leemos por ahí.

Un abrazo,
Javier | AVANZA-IA

PD: ¿Qué pedido repites más a la IA? Respóndeme y te ayudo a armar su formato.